Honduras vive una doble pandemia: violencia contra la mujer

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Alrededor del mundo, la violencia contra las mujeres es un problema multidimensional por presentar niveles alarmantes. Combatir esta situación conlleva grandes esfuerzos económicos y sociales para un país; sin embargo, es necesario el abordaje de políticas públicas integrales para poder erradicarla.

En Honduras, los casos de violencia contra la mujer son los que tienen un mayor índice, esta situación incrementó durante la pandemia lo cual está dejando al menos una mujer muerta al día según informe del Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma (IUDPAS-UNAH).

En el primer semestre de 2021 las autoridades reportan 130 casos de muertes violentas de mujeres en el país; la mayoría de las denuncias que llegan a través del 911 son, por delitos sexuales, violencia doméstica e intrafamiliar, por lo que esta situación de violencia es la que acumulan la mayor cantidad de denuncias.

En lo que va del año 2021 la línea de emergencia del 911 ha recibido aproximadamente 21,862 denuncias por violencia doméstica.

La expresión más grave de la violencia son los femicidios, lo cual se considera un impedimento para alcanzar la justicia social y el desarrollo de una sociedad; asimismo, disminuye la lucha contra la pobreza. En los últimos ocho años, en Honduras se han registrado más de 3962 femicidios, siendo el año 2016 el más violento. En 2020 la tasa de muertes violentas de mujeres se redujo en 45.9%.

De acuerdo con las declaraciones de Migdonia Ayestas, coordinadora del Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, asegura que las parejas sentimentales de las mujeres, en la mayoría de estos casos, figuran como principales agresores.

Por un lado, la mayor parte de femicidios en Honduras, se concentra en la zona norte y central del país; específicamente en los municipios de Distrito Central, San Pedro Sula y Choloma, así lo indica el IUDPAS-UNAH. Por otro lado, los departamentos con más reportes de denuncias de violencia doméstica son; Cortés con 3,970, seguido de Francisco Morazán con 3,820, y Yoro con 1,272 denuncias.

Honorina Rodríguez, defensora de los derechos de las mujeres, expresa que es alarmante porque en las últimas semanas las masacres ocurridas han sido exclusivamente dirigidas hacia mujeres. Agrega que las muertes de una mujer no tienen justificación; además, que los procesos de investigación en Honduras son muy lentos y en su mayoría los casos no son investigados.

Por tal razón, según el presidente de Comisión de Acción Social Menonita, Nelson Lobo, miles de mujeres deciden abandonar el país, ya que son víctimas de violencia física, verbal y a veces hasta sexual, y no cuentan con el apoyo legal suficiente que les garantice la  seguridad necesaria para seguir viviendo en el país.

Nelson Lobo, presidente de Comisión de Acción Social Meno

Un caso muy sonado en las últimas semanas fue el de una mujer agredida físicamente por su pareja, en un bulevar de San Pedro Sula. La mayoría de los casos de violencia poseen la misma hipótesis o mejor dicho justificación, los celos; sin embargo, ninguna agresión de cualquier índole hacia la mujer debe tratar de defender al agresor.

Esto deja en evidencia lo denunciado por IUDPAS-UNAH, que la zona urbana tiene mayor incidencia de asesinatos y violencia contra la mujer, representando el 58% y las zonas rurales aglutinan un 42%. Las víctimas se ubican en las edades de 18 a 59 años, donde las menores de 18 años representan el 7% y las mujeres jóvenes de 18 a 29 años el 31.7%.

Honduras se encuentra entre los países de la región con mayor tasa de feminicidios por cada 100.000, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), liderando esta lista El Salvador 6.8%, Honduras 5.1% y Bolivia 2.3%.

La violencia contra la mujer, especialmente la infligida por su pareja y la violencia sexual, constituye un grave problema de salud pública y una evidente violación de los derechos humanos de las mujeres, por lo que el Estado hondureño debe velar para que a las mujeres se les respeten sus derechos en todo momento, creando leyes de protección y penas duras para el agresor.

Honduras tiene una débil implementación de castigos para aquellos que ejercen violencia contra una mujer; además, de fondos insuficientes para las campañas efectiva en materia de prevención. Esto indica ser una de las principales causas las muertes violentas de mujeres ya que no se aplica la ley de forma correcta en la mayoría de los casos.

Aproximadamente el 27% de las hondureñas aseguran que en algún momento han sufrido violencia física. Los principales delitos contra las mujeres que más se denuncian en Honduras; son la violencia doméstica, la violencia intrafamiliar y la violación sexual.

La falta de justicia en el país, es uno de los mayores obstáculos para el empoderamiento y desarrollo femenino. Aunado a esto, la desigualdad de género dentro de la sociedad esto trae como resultado, menos oportunidades de acceso a protección y a la justicia.

Para entender la violencia basta con comprender los procesos sociales que han tenido como causa significativa las condiciones económicas y elementos culturales en la sociedad. Esto refleja acciones humanas con patrones tradicionales machista, relacionado con figura de poder, creencias o percepciones de la realidad que ubican sobre todo a las mujeres en condiciones vulnerables.

La violencia doméstica, sin duda es un asunto de emergencia pública, la cual afecta el desarrollo del país y la permanencia de los derechos humanos. Así mismo, retrasa el desarrollo humano y se constituye un problema profundo en temas de salud.

Honduras debe fortalecer las medidas y acciones de prevención de femicidios; además, debe asegurar una atención eficaz de las denuncias recibidas al 911. Actualmente, el 90% de los casos de violencia contra las mujeres se mantiene impune en Honduras.

Algunas recomendaciones de las Naciones Unidas en Honduras, es que el Estado debe trabajar en eliminar la discriminación y la violencia en contra de las mujeres y niñas, velar por su empoderamiento y para lograr igualdad entre mujeres y hombres como socios y beneficiarios del desarrollo.

Un trabajo de prevención bilateral, entre gobierno y ciudadanos, podría ser un respiro ante esta situación de violencia. Unidos en solidaridad y cooperación, se puede superar estos desafíos para erradicar para siempre la violencia doméstica e intrafamiliar.

Reportaje: Scarleth Castellanos

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